sábado, 21 de enero de 2012
¿A donde fuiste,hija mia?
En eso, entró en el tenebroso bosque que estaba muy lejos del castillo.
Este bosque a través de los siglos generó mitos y leyendas, pero si algo era cierto, es que no estaba formado de puras plantas.
Armado solo de una insignificante espada, partió. Y él pensaba que era suficiente, que estupidez.
Desde el momento en que puso un pie adentro, supo que no estaba solo.
Unas pequeñas sombras burlonas aparecían a lo lejos, y supo que estas lo podrían ayudar a buscar lo más preciado para él, su hija.
Siguió con mucho empeño a estas enigmáticas criaturas, mientras se adentraba más y más en el corazón del bosque.
Estos seres cada vez mas lejanos se movían con mucha fluidez, mientras más de estos seres aparecían.
Entonces llegó literalmente al corazón del bosque.
Un árbol enorme, más alto que cualquier cosa construida por el hombre.
En ese momento, solo se derrumbó y soltó su espada viendo absorto aquel maravilla.
Las figuras se comenzaron a acercar, lo suficiente para reconocer que eran duendes.
Intento defenderse con su oxidada y desafilada espada, pero los poderes de estos eran fuertes.
Su esfuerzo fue inútil.
Los duendes le hicieron soltar su espada, con un movimiento de su bastón.
Como si alguien controlara su brazo.
Fue apresado y llevado dentro del árbol, que era la residencia de estos.
Adentro, un duende destacaba.
Vestido con ropajes dorados, un sombrero del mismo color y su piel no era verde, sino blanca como la nieve.
Indiscutiblemente era el soberano de estos seres elementales.
El humano solo grito, -¡mi hija!, ¡mi vida por mi hija!-.
Entonces este duende se le acerco.
Sus azules ojos reflejaban el alma del capturado.
El duende dijo -hacedlo callar-.
Los otros duendes dijeron un conjuro, movieron su bastón e impidieron el movimiento de su boca.
-Veo una vida pecaminosa, llena de sangre y destrucción a los que ustedes ya están acostumbrados- dijo el duende.
Una lágrima corrió por el rostro del hombre.
-Las lágrimas que corren por tu rostro son como las de los que mataste, pero algo cambió tu vida, la dejaste. Respondedme ¿por que?, dejadle hablar-
Entonces el hombre pudo volver a abrir la boca, despues de un momento de silencio dijo
-Mi vida de dar muerte termino una fatídica noche, en que al regresar de una batalla, vi morir, a manos de un enemigo que deje vivir, a mi querida hermana. Esa noche, solo mate al desgraciado, y cuando lo vi perecer, algo entró en mi. Una sensación de tristeza invadió mi alma, y una rabia interna casi acaba conmigo. Durante años lleve esa sensación, hasta que conocí a la mujer de la que me enamore, y luego vino mi hija. Viva imagen de mi hermana, juré protegerla y que nunca le pasaría nada. Y ustedes se la llevaron-
El duende con una sonrisa casi burlona dijo:
-¡La salvamos! Fue secuestrada por un Troll. Nosotros la rescatamos y la hemos estado cuidando estos días, solo preguntaba por su padre-
Entonces un par de duendes trajeron a la hermosa niña.
El duende rey dijo
-Soltad al humano y escoltadlo hasta salir el bosque-
El hombre estuvo infinitamente agradecido, después de todo había recuperado un tesoro tal vez más valioso que cualquier cantidad de oro, joyas y tesoros.
Una hija perdida.
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