sábado, 21 de enero de 2012
Anarquía, muerte, oro...
La leyenda es ya muy antigua y se pierde en la infinidad de los tiempos.
Es solo un metal, es cierto. Pero para los humanos, parece ser una fuente de vida.
Cuenta la historia de que un día un jinete negro llegó al reino más fuerte de su tiempo, "La Ciudad de la Luz", y toda esta entró en tinieblas para siempre.
El jinete, bajo de su caballo negro y caminó hacia la cima del reino, donde residía el rey.
Dice la leyenda, de que cuando los guardias la atacaron, sus armas atravesaron su oscuro cuerpo. Cuando estaba en frente del trono real, mirando al rey cara a cara, este hizo una reverencia.
El rey pudo notar que bajo la capucha del jinete, no había cara reconocible y se estremeció.
El ente oscura, saco un sobre manchado de sangre y se lo dio al rey. Este jamás debió recibirlo.
El encapuchado oscuro volteó y se desvaneció. Ese día comenzaron los acontecimientos.
El palacio comenzó a llenarse de oro, superando los fondos de la celosa iglesia. Y pues el oro venia y venia.
La carta sangrienta daba indicaciones especificas. El oro aparecía en un lugar conocida como "La cueva del Diablo".
El rey iba resguardado siempre por sus guardias más entrenados. Un día un clérigo vio lo que pasaba, pero ese no era su día.
Un guardia lo vio y lo persiguieron. Estando a unos metros de la ciudad una despiadada y veloz flecha quedo clavada en su espalda.
Pudo caminar unos metros hasta llegar a la iglesia para morir en paz.
Nadie vio nada, ni siquiera Dios al parecer.
El cadáver no permaneció mucho tiempo allí, los guardias limpiaron bien la zona.
Al día siguiente, algo tenebroso ocurrió, el cuerpo sin vida apareció en la iglesia. Y el sacerdote lo vio, vio la sangre de un joven derramada por la avaricia de un rey.
Y fue así como se supo de el oro. El rey soborno a la corrupta iglesia y el secreto quedo guardado para pocos, al menos eso creían.
La semana siguiente el rey contrajo una letal enfermedad, en su lecho de muerte, le dijo a su hijo, el secreto.
Aunque a veces a verdad cuesta caro y mucho.
La iglesia se enteró de que el rey murió y sacaron a su hijo del poder.
El pueblo se disgustó mucho de este hecho. La iglesia era despiadada y mataba a los que se le oponían.
Un día un grupo de guardias expertos y muy cercanos al antiguo rey, se infiltraron en las mazmorras y liberaron al príncipe de la nobleza perdida.
Cuando divulgó el secreto, se desato el infierno. La ciudad de la luz, cayó inmersa en la oscuridad.
Hubo matanzas, robos guerrillas y sobretodo caos. La incertidumbre de vivir al día siguiente, de ser matado por alguien que conoces o no.
La muerte tuvo mucho trabajo esos días.
En un mes la Ciudad de la Luz había pasado a la oscuridad.
Un día el jinete negro regresó. Cadáveres se apilaban por doquier, habían gritos, sangre y mucho horror.
La leyenda dice que las monedas de oro eran del infierno y estaban malditas. Todo el que las hubiera tocado se convertiría en piedra.
Como sus almas; piedra fría, dura, y tiesa. Cuando el jinete dijo un conjuro, los habitantes corruptos y avaros, perdieron su movilidad y color para convertirse en estatuas hasta el fin de los días.
O hasta que alguien los despierte...
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